martes, febrero 06, 2007

Moraleja

Dijo que quería un cambio. Que quería empezar de nuevo.
Así fue como, de un día para el otro, dejó a su novia, a sus amigos, su carrera, su trabajo, su casa, su ciudad, su país.
Emigró a España. A Valencia. Un tío suyo lo esperaría. Nunca llegó.
El avión nunca llegó a destino. No se sabe aún porqué.
Cambió, si. Eso es cierto. Y en el cambio dejó su existencia.
De un forma muy cruda comprendió, (aunque nunca podrá llevar a cabo el aprendizaje), que el cambio por el solo hecho de cambiar, no sirve para nada.
El cambio pide ser llevado a cabo.

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