lunes, julio 16, 2007

no se, me pesa


Érase una vez un muchacho de tiernos catorce años que una noche decidió irse a un punto del Gran Buenos Aires a ver a una de las bandas que en ese momento le movía los pies.
La banda le gustaba mucho, ya los había visto en vivo una vez y la situación daba para hacer el viaje.
Resulta que antes del plato fuerte tocó una banda que le dejó los ojos abiertos. NO sabía quiénes eran pero la voz, las melodías, el sonido en general y cierta melancolía mezclada con una furia encerrada y dosis de tristeza precisa, le dejaron losojos y la boca abierta.
Buscó y buscó, consiguió el disco, el nuevo y el primero de todos. Ya estaba sellado el pacto de unión eterna e infinita que a esa edad hacés con la banda que te canta lo que querés que te canten.
Villanos ocupaba ese lugar pero tambaleaba por algunas letras que no le recordaban felices momentos y fugaces apariciones que no servían para estar presente todo el tiempo.
Esta banda, la nueva, cumplía los requisitos. Estaba tocando seguido (y barato), con buenos shows y cada vez había más gente (la primera vez que este chico los vió, no había seis personas que quisieran verla), la onda "Staind en español" le cuadraba perfecto y el tema que rotaba en MTV y las radios era sencillamente hermoso.
Sacaron otro disco, este pibe lo compró en su fecha de salida, fue al show presentación, etc. Y así siempre.
Año tras año, disco tras disco, show tras show.
Se sintió decepcionado a veces. De la banda, de su público. Sn embargo, nada pudo hacer que se perdiera ese sentimiento de saber que algo es tuyo, para vos. Que te toca el corazón y le hace cosquillas.
Un día, siete años después de ese primer encuentro, el mismo muchacho, ya con veintidós años recién cumplidos, se entera que esa banda, la de la remera rotosa e impresentable, la que lo hacía llorar y gritar, la que le mostró que lugar ocuparía en el escenario, cómo escribir lo que quería escribir y tantas cosas más, desaparecía.
De común acuerdo al parecer, como tantas otras. Pero no.
No es tantas otras.

Es Cabezones.
Es la banda que amo.
Y me duele.
De forma quizás inentendible, pero me duele.
Y me va a doler.

No se.
No lo puedo evitar.
Siete años de incondicionalidad.
Toda una vida.



Gracias por darme tanto.
Me hubiera gustado devolverles una parte al menos.

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